empecé con un blog, como quien planta un árbol, y acabé perdido en mi propio bosque... aquí están todos, y además las crónicas de Dirty Rock Magazine
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Bloody Black Soul, la intersección

 

En la teoría de conjuntos que estudié de niño, y de la que poco o nada recuerdo, lo importante parecía ser la intersección, y los diagramas de Euler – Venn representados en el encerado eran como una danza de círculos que se cruzaban entre sí. Imagino así a Bloody Black Soul, que cruza sus existencias circulares con Bantastic Fand y con los Inner Demons de Fernando Rubio.

Unos toques de americana, los justos, les acercan a los primeros; los arrebatos de música negra los hermanan con los segundos; los nombres y apellidos que se repiten los sitúan en unos y en otros; la voluntad de celebrar la vida con las canciones de los grandes compositores del pasado les hace diferentes. Unen el descaro festivo de las bandas de versiones con la libertad intrínseca de los proyectos paralelos, y el resultado mira por igual a la máxima atribuida al pirata Keef (si dejo de divertirme, abandono) y al enunciado de los Kinks (dale a la gente lo que quiere).

Eso y no otra cosa es lo que sucedió en la apertura de la temporada del Fillmore Huertano, cuando después del vermú y las gachamigas, el sol todavía estaba fuera y Fernando Rubio, Paco del Cerro, Carlos Campoy y Román García Albertos hacían brillar piezas de música antigua, que es lo que son el viejo y doliente blues, el soul urgente y llameante, el desvergonzado rock and roll, o el legado de los que nunca mueren, digamos los Rolling Stones o el león de Belfast.

Entre medio algo nuevo, de lo reciente de Fernando Rubio, y sabes que es nuevo porque tienes el disco o porque él lo dice, porque si no parecería que tiene cincuenta años y lo han rescatado de los viejos vinilos que guardan en sus casas o de las canciones que aprendieron escuchando la radio a todas horas.

Se divierten, como Richards, y nos dan lo que queríamos, que dijo Ray Davies. Todo parece fácil, son cómplices que no necesitan mirarse pero que se miran para compartir la alegría de estar ahí, una vez más, bajo el cañizo, en ese terreno enmarcado por paredes enjalbegadas en el que la música se sueña a si misma. No podía haber mejor pregón para inaugurar otro año de fiesta.

Bloody Black Soul son: Fernando Rubio (voz y guitarra), Paco del Cerro (voz y batería), Carlos Campoy (teclados) y Román García Albertos (bajo). Actuaron en el Fillmore Huertano de Elda-Petrer el sábado 15 de febrero de 2025.

Videos: Jorge Navarro, Julio Navarro Oncina, Juan J. Vicedo. Fotografías: José Francisco Montilla Orgilés.

 

Fernando Rubio & The Inner Demons, gracias por estar ahí

Fernando Rubio es, en cualquiera de sus manifestaciones, un mensajero de los dioses de la música. Puede aparecerse como un caminante solitario, inseparable de su guitarra, o ayudando a dar vuelo a las canciones de Bantastic Fand, o al frente de The Inner Demons, o si se quiere de esa otra forma de ser él con ellos que es Bloody Black Soul.

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No importa cómo sea, Rubio siempre trae música exquisita y sin apenas darle importancia a lo que hace la derrama como una bendición sobre quienes le escuchan. Estar ante él es sentirse próximo a la revelación de algo, dejar que su toque sutil y su voz se abran paso en cada uno, y le hablen. El primer día de abril estuvo, una vez más, en el Fillmore Huertano, y vino con The Inner Demons, un semicírculo mágico en el que el centro era el taburete, la luz amarilla de su Epiphone, el sombrero de paja en su cabeza.

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Todas las miradas convergían en él, desde donde las canciones brotaban como agua fresca. La noche ponía un techo invisible y estrellado, pero el verdadero cielo estaba en la tierra, a un paso de los bancales y los sembrados. Empezar con “It Won’t Take Too Long” es venir dispuesto a que la música estalle en la cara de la gente. Ante una canción así no puedes permanecer impasible, solo hay dos opciones: bailarla de principio a fin, o sentarte en el suelo y dejar que te arrase el corazón. Son las dos caras de Jano que Fernando Rubio iba a ofrecer a través de una veintena de canciones, y solo cabía la rendición.

“East Wind” y “Wondering Aloud” invitaron a la pausa, a mojarse de emociones en el leve aletear del fraseo. Con “Let It Out”, tras ellas, Fernando Rubio salía del ensueño y hacía aparecer el espíritu travieso que vive en las cuerdas de su guitarra, que enciende pequeños fuegos con la complicidad eléctrica de Joaquín Talismán.

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Hay muchas noches que los han visto juntos, y con Román García, arrancando a las sombras su alma de groove, y con Carlos Campoy, que siempre tiene los bolsillos llenos de swing. El escenario del Fillmore Huertano era una carretera sin arcenes y las canciones la iluminaron durante dos horas. “Thank You So Much for Being There” es todo lo que se puede decir en una noche así.

Fernando Rubio la cantó pero no fue el final. La fiesta no acabó hasta que desenchufó su guitarra y, arrastrando suavemente los pies como lo habría hecho Neil Young, bordeó la escena con una sonrisa, la cabeza algo agachada, y desapareció silencioso, feliz.

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Fotos Josej_jover y vídeos Juan J. Vicedo.

Juan J. Vicedo

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